jueves, 27 de enero de 2011

Isabel Sánchez éxito desde la humildad

Isa Sánchez era la niña más alta de su clase  y le gustaba correr. El atlelismo era su principal afición deportiva y disfrutaba haciéndolo, sin embargo su profesora de Educación Física decidió que el baloncesto estaba más de acorde con sus características físicas. Poco imaginaba aquella profesora que su decisión iba a cambiar para siempre la vida de Isa.


 Aquella niña que comenzaba a saltar la pelota pronto descubriría que tenía talento. Mucho talento. El baloncesto poco a poco fue ganando terreno en su corazón. El club náutico de Sevilla fue su primera escuela de baloncesto, pero dedicarse profesionalmente a este deporte en la capital hispalense no es nada fácil. Isa siempre fue ambiciosa y no se lo pensó dos veces y a los dieciséis años cuando le surgió la oportunidad, hizo las maletas rumbo a Cádiz. Quería cumplir su sueño, y lo consiguió.

Tozuda y constante no sólo se conformo con triunfar en el baloncesto femenino, sino que además quiso estudiar una carrera. Y no una carrera cualquiera, medicina. Ser médico había sido su ilusión desde niña, y al igual que con el baloncesto, no paro hasta que obtuvo al título de licenciada.

A día de hoy, Isabel Sánchez ha triunfado en casi todas las parcelas del baloncesto femenino. Tanto a nivel nacional, donde triunfa en el Perfumerías Avenidas, como a nivel internacional.
Es una de las primeras en el ranking de jugadoras con mayor número de convocatorias para la selección absoluta, con la que consiguió la medalla de bronce en el Europeo de 2007
Aunque si tiene que quedarse con un recuerdo de su carrera es su participación en los juegos olímpicos de Pekín. Era la única competición en la que le quedaba por participar, y para ella fue una gran emoción formar parte del evento deportivo más importante.

Triunfadora, luchadora, persistente, constante son algunos de los adjetivos que mejor la definen, y que cualquier deportista quisiera poseer. Pero lo que más destaca de ella pese a todos sus grandes éxitos, es la humildad. Esa humildad, que se nota en cada palabra y en cada sonrisa, y que a muchos se les queda por el camino, pero que Isabel ha sabido mantener para hacer de ella su esencia.

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