El cebé no lo está pasando bien en la ACB. Desde que llegó a le mejor liga europea, el club nazarí no tenía una primera vuelta tan mala. La fórmula para confeccionar el equipo ha sido la misma de todos los años. Trifón Poch con poderes plenos y mucha imaginación. Los ojeadores granadinos tienen que inventarse cada verano nuevas estrellas y a la vez intentar confeccionar un bloque.
Y es que cada año la situación es más complicada y los milagros pueden dejar de producirse. Siempre los jugadores desconocidos no se convierten en grandes estrellas, y es entonces cuando el equipo que vive de ello no de más de sí. Y es que el bloque de Granada, su fondo de armario es cada año más pobre, en cuanto a efectivos y calidad.
Las bajas para esta campaña han sido sonadas. Del quinteto que quedó décimo la pasada temporada solo queda el veterano Nico Gianella. Jimmy Hunter, Joe Ingles, Pablo Aguilar y Richard Hendrix. Todos ellos superaban los diez puntos de valoración por partido. Ninguno de ellos defiende este año la camiseta del Granada.
De los fichajes de esta campaña solo uno ha estado a la altura y es el que más difícil lo tenía. El estadounidense Robert Kurz está consiguiendo hacer olvidar a Hendrix y Curtis Borchardt, dos grandes centers que dejaron huella en Granada y en la ACB.
El resto de los fichajes para esta campaña han sido errados. Ninguno está dando la talla de lo que se le presupone a un equipo ACB y ni mucho menos están haciendo olvidar a sus predecesores. Este año Granada no ha conseguido mejorar en ninguna posición respecto a la pasada campaña, mientras que sus rivales directos están consiguiendo contar con grandes jugadores para reforzar sus rosters.
Al fondo de armario del equipo tampoco le ha ido mejor. Si el año pasado eran pocos pero competentes, este año siguen siendo pocos, pero de un nivel mucho más bajo. Granda ha cambiado a Juanpi Gutiérrez, Juan Ignacio Jasen o Teemu Raniko; por Andre Owens, Mamadou Samb o Ángel Hernández. Un abismo.
Y es que los dirigentes granadinos, que no han sabido confeccionar la plantilla, tampoco quieren poner paños calientes a la mitad de la temporada. El baloncesto no es el fútbol y tres fichajes de entidad a estas alturas de la temporada pueden salvar del descenso al Cebé. Los jugadores con calidad no necesitan adaptación.
El gran problema en estos momentos no es la actual posición en la tabla, ni la falta de entidad de la plantilla, sino que no se está haciendo nada para solucionarlo. En una temporada en la que se han marchado tantos grandes y en la que la fuga de Ingles ha dejado la plantilla descompensada, los fichajes que solucionen la situación no pueden ser Guerra, jugador sin equipo, y Panchi Barrera, cuarto base de un conjunto que no ha conseguido clasificarse para la Copa del Rey. Estos jugadores no mejoran lo que hay en la plantilla, que por otro lado, no es mucho.
Las soluciones tienen que ser del calibre que merece esta afición y la calidad de los fichajes no ha de distar demasiado de la de los que defendieron hace no tanto la camiseta roja y verde.
En este momento es cuando la imaginación debe volver a primar sobre el pasotismo, la resignación y la mediocridad. Todos deben hacer un esfuerzo y buscar buenos jugadores que de verdad solucionen la solución del Cebé. Todavía hay tiempo para salvar al equipo, pero la solución debe ser rápida y eficaz, sin medias tintas.
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