jueves, 27 de enero de 2011

Cuando un ala pívot está entonado

Prometían mucho y han dado poco. Aunque la sombra de Savanovic es larga (ojo: como le pasó al ahora jugador del Valencia en su primera temporada, nadie quería a Radenovic y ahora responde por el Menorca), traían buenos números y excelentes referencias. Katelynas e Ivanov, Ivanov y Katelynas, jugadores fuertes dentro y fuera de la zona, con envergadura y buena mano, punteros en sus equipos. Prometían mayor velocidad en el juego interior y una alta cantidad de rebotes ofensivos, además de un equipo más compensado, y por tanto un salto de calidad. 

La realidad, sin embargo, vuelve a ser amarga. Aunque Ivanov empezó con algunos pequeños destellos la temporada (intensidad, rabia, cuatro tapones en sus dos primeros partidos) se ha ido empequeñeciendo. Sigue aportando, porque es un jugador que, al menos lo parece, hace equipo, pero no da los puntos ni los rebotes que se esperaban de él. 
En el caso del lituano, por el que Cajasol llegó a competir económicamente con Meridiano Alicante, es cierto que ha ido de menos a más y ha llegado a firmar buenas actuaciones (qué delicia su manera de castigar al Caja Laboral), letal cuando se lo propone desde la línea de 6.75, pero por momentos vuelve a apagarse.  
 
Ninguno de los dos ha recogido el testigo del serbio y los partidos se pueden contar en dos: cuando uno de los dos ala-pívots está entonado y cuando es mejor no preguntar.  Savanovic se fue como líder y dejó una papeleta complicada, pero ninguno de los dos ha dado el paso que determina a los jugadores importantes de un equipo. Un paso que ha dado Davis y que por momentos parece que da Urtasun. El paso que diferencia a un buen jugador de un líder. El mismo que se echa en falta a Louis Bullock. 

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